TECNOLOGIA

BUSCAN PROHIBIR EL CIFRADO DE EXTREMO A EXTREMO

La administración de Trump está considerando la prohibición del cifrado de extremo a extremo, una característica adoptada ampliamente en servicios tecnológicos para aumentar la seguridad y privacidad.

Politico menciona una reunión de alto nivel en la Casa Blanca con representantes de varias agencias federales en la búsqueda de una posición común que lleve a la propuesta de un cambio legislativo que podría obligar a las compañías estadounidenses o a las que trabajen en el país a eliminar esta medida de seguridad.

Bajo el argumento de “aumentar la seguridad” contra el terrorismo y la delincuencia, la administración de Trump no ha encontrado otra fórmula que devolvernos a la edad de piedra tecnológica. La eliminación del cifrado estaría destinada a facilitar el acceso y seguimiento de los dispositivos electrónicos por las fuerzas de seguridad y agencias de espionaje, pero conllevaría dejar los equipos tan abiertos como un queso gruyere.

El cifrado es una herramienta de seguridad en la que nos apoyamos todos los días para evitar que los delincuentes roben nuestras cuentas bancarias, para proteger el control de nuestros coches y aviones de hackeos maliciosos y en general “para preservar nuestra seguridad y bienestar”, como afirmó en una declaración el Information Technology Industry Council (ITI), voz global del sector tecnológico que incluye compañías como Apple, Dell, Facebook, Google, Microsoft, IBM, Intel o Twitter. Resumido:

Las mismas compañías tecnológicas posicionan el cifrado de extremo a extremo como una característica clave de privacidad, y varias de ellas han advertido que cualquier regulación en su contra podría incluso afectar seriamente a la pretendida seguridad nacional, porque dejaría los dispositivos abiertos a ataques.

Incluso, hay división entre las mismas agencias federales y la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad está en desacuerdo al conocer la importancia de cifrar datos confidenciales, especialmente en las operaciones de infraestructura crítica.

El ataque mundial con WannaCry, cuya responsabilidad primaria fue de los exploits preparados por la agencia NSA para espionaje masivo, mostró las derivadas que tiene todo este asunto. Por no hablar de la pérdida evidente del derecho a la privacidad si se aprueba una normativa que obligaría a las empresas de alta tecnología, ISPs y proveedores de servicios a entregar todo el contenido de los usuarios en tiempo casi real.

Las fuerzas de seguridad deben contar con herramientas para prevenir los ataques terroristas y la gran delincuencia, y ya tienen medios para hacerlo tutelados por el imprescindible control judicial. La eliminación del cifrado de extremo a extremo no es la solución sino el medio para “impulsar la agenda del Gran Hermano”, como critican organizaciones pro-privacidad. Un auténtico disparate que esperemos no se concrete. Con Donald Trump de por medio, se espera cualquier cosa.

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